07 mayo 2013

¿Por qué?

¿Por qué siempre los padres son los que tienen la culpa de que nosotros los jóvenes no podamos lograr lo que queremos?

¿Por qué tenemos que echarle la culpa a otras personas por cosas que se frustraron y que el único culpable de eso somos nosotros mismos?

¿Por qué culpamos a Dios sobre nuestras desgracias? ¿Por qué no damos más gracias por aquello que ya tenemos y que podríamos mejorar?

¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

Cuando aceptemos que todas las situaciones aleatorias son Dios... Viviremos una vida mejor.

Ustedes creen que si le pido a Dios que me mate, ¿lo haría? No, no lo haría... Le he pedido varias veces que me deje vivir, pero parece que no me escucha. Pero eso es algo que no está en mis manos.

Creemos tener el control sobre nuestras vidas... Grave error. Todo lo que nos pasa es por algo, hasta la cosa más insignificante y vana tiene su propósito.

Sin embargo, tenemos el grandioso don de tomar decisiones. Decisiones que cambian nuestras vidas de un momento a otro, ya sea para bien o para mal. Y estas decisiones pueden contrarrestar, a veces, las decisiones que parecían que Dios sólo tenía el control de ellas.

Todos los días debemos de tomar decisiones. Ir a la izquierda o derecha. Subir o bajar. Tomar o dejar ir...

Tengo la seguridad de afirmarles que tenemos la capacidad de escribir varios capítulos de nuestra vida sin intervención de algún ser divino. Sólo debemos de ser conscientes y cuidar muy bien lo que vamos a escribir, porque un solo error puede resultar en algo fatídico.

Basta de filosofar... No se cuestionen tanto. Simplemente hagan lo que tengan que hacer. Claro, pensando antes de actuar.

Porque, no existe lo malo, sino lo equivocado. Y somos humanos errantes... Todos cometemos errores. Sin esos errores el ser humano no sería perfecto.

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